Cliente que entra en la tienda y necesita informacion de un articulo en concreto, es atentido coordialmente por el vendedor experto en el articulo en el que esta interesado y que le transmite una informacion, por lo general en sentido negativo. (Como el medico que diagnostica un enfermedad incurable).
El cliente se despide amablemente, pasan los minutos, y el vendedor es reclamado desde central para que acuda a atender las dudas de un cliente........, pues si, el mismo cliente, la misma pregunta y la misma respuesta. A continuacion el cliente abandona la tienda. Posteriormente el vendedor se informa que dicho cliente ha realizado la misma pregunta a compañeros de trabajo (que no le han podido dar ni la mitad de informacion que el primer vendedor), a la señora de la limpieza, al guardia de seguridad, a dos chicos que pasaban por alli, a la niña mona del tercer pasillo, y por ultimo, y aprovechando que pasaba por alli, en la central.
Sin embargo, si la respuesta es positiva, no se produce este proceso.
Reflexion:
No aceptamos un no por respuesta, y tenemos que conseguir la respuesta afirmativa, aunque nos mientan?
Somos amables con las personas que nos atienden, pero interiormente desconfiamos y no nos creemos nada de lo que nos cuenta, buscamos alguien que pueda desmentir la version que no nos gusta?
Con lo que nos cuesta ir a los sitios a comprar las cosas, oiga, si no lo tienen, pues lo pintan, o por lo menos que sepan correctamente la informacion desde el director del centro hasta el camarero del bar de enfrente, que para eso cobra el cafe caro.
Este caso tiene algunas ramificaciones dependiendo de diferentes circunstacias, como por ejemplo el sexo del empleado, pero esto lo dejaremos para otra ocasion.
